Tras haber reflexionado sobre el
carácter y las tendencias de los gobiernos “progresistas” conviene preguntarnos
por la condición de lo que Luis Tapia llama el “subsuelo político” para
referirse a las diversas formas de organización y de hacer política fuera del
Estado, es decir, todas aquellas voces, posturas, tendencias y fuerzas alternas
que dieron cuerpo al movimiento indígena-popular. ¿Qué está pasando hoy con
estas fuerzas en el contexto del gobierno del MAS en Bolivia?
Podemos distinguir las siguientes
estrategias del gobierno frente a los movimientos sociales:
·
Cooptación:
se anula la autonomía de las organizaciones en pos de una relación
corporativista clientelar y de apoyo incondicional al oficialismo (prebendas personales
y sectoriales, entrega de bienes y servicios a las comunidades “masistas”)
·
División
e intervención: las organizaciones “rebeldes”, es decir: las que optan por
conservar su autonomía (independientemente crítica o no) frente al gobierno, son
intervenidas y divididas. Se crean organizaciones gemelas afiliadas al MAS, se
debilitan los liderazgos autónomos (el caso de CONAMAQ).
·
Persecución:
en caso de que las dos primeras no logren brindar resultados deseables, se
persigue y castiga a los líderes, activistas y comunidades inconformes: intimidación,
chantaje, arresto preventivo, encarcelamiento, militarización, abandono en cuanto
a los proyectos y la no entrega de fondos.
Crecimiento de una nueva élite y la complejidad de lo étnico
En el artículo titulado “El problema
de la identidad nacional en Kollivia”
de Carlos Macusaya (Pucara, año 9, núm. 104, abril 2015), quien afirma que en Bolivia se está viviendo un
proceso de cambio identitario – la kollivización,
a partir de la emergencia de una “burguesía comercial kolla” (quechua-aymara) que
ha logrado la expansión y “colonización” de la totalidad del territorio
boliviano; grupos quechuas y aymaras que en los últimos años han estrechado
relaciones con China y hoy reproducen -además de formas capitalistas- símbolos
y demás expresiones culturales en nombre de lo indígena andino; fenómeno que
pudiera ser visto como una hegemonía kolla que se impone a lo nacional y lo
plurinacional boliviano.
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| http://mcleankate.blogspot.mx/2015_03_01_archive.html |
De acuerdo con el autor se está
llevando a cabo una creciente penetración tanto política, económica y cultural
de la cultura Kolla (occidente) en la zona de influencia de la cultura Camba
(oriente), dicha penetración está encabezada tanto por el movimiento cocalero
como por los comerciantes aymaras, con lo cual también se da un desplazamiento
de la importancia de la cuestión étnica hacia una mayor preponderancia de la
cuestión de clase. El
autor sugiere que el capitalismo y el libre mercado no va en contra de los
valores andinos y es conforme con el sistema del ayllu.
Esto nos lleva a la reflexión sobre
lo que significa hoy en día el proyecto civilizatorio “indígena” y si la
categoría de lo étnico todavía nos alcanza para entender la realidad boliviana. ¿Qué significa hoy en día ser “indígena” en Bolivia? , ¿Nos sirve esta
categoría para el análisis de la actualidad boliviano o ya se quedó corta?
El mismo
Macusaya sugiere que lo que estamos observando hoy en Bolivia es el regreso a
la categoría de clase como categoría analítica, frente a la superficialidad del
criterio étnico.
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| Los cholets, http://mcleankate.blogspot.mx/2015_03_01_archive.html |
Así, lo que estamos observando hoy es el surgimiento de élites
indígenas que pueden ser capitalistas, nacionalistas, conservadores,
desarrollistas, etc. y que entran en una fuerte contradicción con los discursos
y proyectos “alternativos”, comunitarios, autonómicos, etc. El campo de lo
indígena se ve dividido internamente por el conflicto de clase. Reflexionamos
que el proyecto hegemónico kolla y la existencia de una élite quechua-aymara,
tanto económica como política, puede constituir una amenaza para el proyecto
alternativo, comunitario y emancipador del movimiento indígena.
Corrupción
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Si revisamos el sonado caso de la corrupción en el Fondo Indígena (FONDIOC) destapada en enero de 2015, donde los funcionarios indígenas del MAS se apropiaron de fondos millonarios con fines tanto personales como prebéndales (compra de apoyos), veremos lo siguiente:
El MAS se maneja en un nivel corporativo-sindical; gobierna a través de la cooptación y prebendas hacia los dirigentes sindicales.
- Las organizaciones campesinas ya no son lugares de resistencia debido a que se han enfocado a bajar recursos económicos.
Un peligro para el subsuelo político radica en que los líderes antisistémicos surgidos de las luchas populares empiezan a obtener beneficios personales a través de sus puestos políticos y que se desprendan de las comunidades. La relación paternalista-clientelista y corrupta.
- Tomar el poder estatal ya no es emancipatorio para algunos sectores sociales.
- Ser indígena no garantiza honestidad o manejo comunitario de los fondos en contra de lo que suele asegurar cierto discurso romanizado de lo indio como reserva moral de la humanidad, difundido por el gobierno.
Miembros del Seminario



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