miércoles, 4 de mayo de 2016

Economía verde II




Gian Carlo Delgado Ramos (coord.), Economía Verde, apuesta de continuidad del desarrollo desigual y el abuso de los bienes comunes, Ciencias Sociales / Ruth Casa Editorial, La Habana, Cuba, 2013.

Capítulo: “Economía verde, fundaciones privadas y asistencia para el desarrollo: una lectura desde América Latina”, Gian Carlo Delgado Ramos y Silvina María Romano

La lectura aborda la relación existente entre las fundaciones privadas dedicadas al asistencialismo internacional, el gobierno norteamericano y las políticas de desarrollo impulsadas por los organismos internacionales en los países del llamado “tercer mundo”. Los autores hacen un recorrido histórico desde el final de la segunda guerra mundial hasta la época actual tratando de visualizar el origen de la relación entre el gobierno norteamericano y las fundaciones privadas (por. ej. Ford, Rockefeller, Bill and Melinda Gates, la Clinton Global Initiative, la Gordon and Betty Moore) dedicadas al impulso de programas asistencialistas en los países tercermundistas y las implicaciones que estas han traído para el caso de América Latina.

Puntos más importantes de la crítica de las políticas asistencialistas y de la economía verde:
  
Las políticas asistencialistas, llamadas “programas de asistencia técnica y económica para el desarrollo”, nacen con el objetivo de garantizar el acceso de EE.UU a las materias primas, sobre todo los combustibles, y como tales se convierten en una prioridad de la política exterior norteamericana. Fueron concebidas como un elemento de presión y de control político-económico.

Son iniciativas conjuntas entre los gobiernos de los países “benefactores” y las fundaciones privadas. Su “ayuda para el desarrollo” en los rubros como la salud, pobreza, medio ambiente, cambio climático, etc., es de carácter asistencialista y paternalista y, más allá de la filantropía, tiene el objetivo de crear nuevos mercados con fines claramente lucrativos. (Ejemplo de las fundaciones Ford y Rockefeller que impulsaron la revolución verde con el uso masivo de agroquímicos y semillas patentadas).

Como resultado del encuentro Río+20, la clase política global expresó su preocupación por el medio ambiente y la pobreza, al insistir en la ayuda y asistencia para con los países en vías de desarrollo como principal medida. Así las políticas asistencialistas se renuevan bajo el lema de lo verde.

Se insiste de que la estructura económica internacional está bien, solo requiere que los ricos ayuden a los pobres para que atiendan criterios ambientales y climáticos, vía la asistencia, la cooperación y la filantropía.

La propuesta de una “economía verde” se concibe a partir del sistema capitalista con la idea de fomentar el crecimiento económico a partir de hacer “inversiones verdes” y negocios con “tecnologías verdes” sea en materia energética, producción de alimentos, gestión de agua y residuos.

Como señalan los autores: “la asistencia para el desarrollo se ha constituido en uno de los pilares de la reproducción de las relaciones centro-periferia en el sistema capitalista, que está lejos de ser una actividad “altruista” y por el contrario, es una actividad rentable tanto en lo que respecta a los negocios como a la proyección de la hegemonía regional o global.”

Las políticas asistencialistas contribuyen en apaciguar o modular la ebullición social e imponen rutas de integración de los pobres al sistema capitalista a través del consumo, anulando caminos alternativos.


Elaborado por Israel Pineda Angeles y Gaya Makaran



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