Gian
Carlo Delgado Ramos (coord.), Economía
Verde, apuesta de continuidad del desarrollo desigual y el abuso de los bienes
comunes, Ciencias
Sociales / Ruth Casa Editorial, La Habana, Cuba, 2013.
Capítulo:
“Economía verde, fundaciones privadas y asistencia para el desarrollo: una
lectura desde América Latina”, Gian Carlo Delgado Ramos y Silvina María Romano
La
lectura aborda la relación existente entre las fundaciones privadas dedicadas
al asistencialismo internacional, el gobierno norteamericano y las políticas de
desarrollo impulsadas por los organismos internacionales en los países del
llamado “tercer mundo”. Los autores hacen un recorrido histórico desde el final
de la segunda guerra mundial hasta la época actual tratando de visualizar el
origen de la relación entre el gobierno norteamericano y las fundaciones privadas
(por. ej. Ford, Rockefeller, Bill and Melinda Gates, la Clinton Global
Initiative, la Gordon and Betty Moore) dedicadas al impulso de programas
asistencialistas en los países tercermundistas y las implicaciones que estas
han traído para el caso de América Latina.
Puntos más importantes de la crítica de las políticas
asistencialistas y de la economía verde:
Las políticas asistencialistas, llamadas “programas
de asistencia técnica y económica para el desarrollo”, nacen con el objetivo de
garantizar el acceso de EE.UU a las materias primas, sobre todo los
combustibles, y como tales se convierten en una prioridad de la política
exterior norteamericana. Fueron concebidas como un elemento de presión y de
control político-económico.
Son iniciativas conjuntas entre los
gobiernos de los países “benefactores” y las fundaciones privadas. Su “ayuda
para el desarrollo” en los rubros como la salud, pobreza, medio ambiente,
cambio climático, etc., es de carácter asistencialista y paternalista y, más
allá de la filantropía, tiene el objetivo de crear nuevos mercados con fines
claramente lucrativos. (Ejemplo de las fundaciones Ford y Rockefeller que
impulsaron la revolución verde con el uso masivo de agroquímicos y semillas
patentadas).
Como resultado del encuentro Río+20, la
clase política global expresó su preocupación por el medio ambiente y la
pobreza, al insistir en la ayuda y asistencia para con los países en vías de desarrollo
como principal medida. Así las políticas asistencialistas se renuevan bajo el
lema de lo verde.
Se insiste de que la estructura económica
internacional está bien, solo requiere que los ricos ayuden a los pobres para
que atiendan criterios ambientales y climáticos, vía la asistencia, la
cooperación y la filantropía.
La propuesta de una “economía verde” se
concibe a partir del sistema capitalista con la idea de fomentar el crecimiento
económico a partir de hacer “inversiones verdes” y negocios con “tecnologías
verdes” sea en materia energética, producción de alimentos, gestión de agua y
residuos.
Como señalan los autores: “la asistencia
para el desarrollo se ha constituido en uno de los pilares de la reproducción
de las relaciones centro-periferia en el sistema capitalista, que está lejos de
ser una actividad “altruista” y por el contrario, es una actividad rentable
tanto en lo que respecta a los negocios como a la proyección de la hegemonía
regional o global.”
Las políticas asistencialistas contribuyen
en apaciguar o modular la ebullición social e imponen rutas de integración de
los pobres al sistema capitalista a través del consumo, anulando caminos
alternativos.
Elaborado por Israel Pineda Angeles y Gaya Makaran

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