
La
autonomía no es algo que tengamos que pedirle a alguien o que se pueda
conceder. Poseemos un territorio, en el que ejercemos gobierno y justicia a
nuestra manera, lo mismo que capacidad de autodefensa. Exigimos ahora que se
reconozca y respete lo que hemos conquistado.
Miembro
de la Tribu Yaqui
Sobre la dimensión epistemológica de la
autonomía ha correspondido a filósofos, politólogos, sociólogos y demás científicos
sociales discutir y llevar a su “comprensibilidad” teórica, sin embargo en su
dimensión empírica la autonomía reviste nuevas/otras significaciones. En el
ensayo "La hora de la autonomía" de Gustavo Esteva, el autor nos habla sobre diversas luchas por la
autonomía en América Latina e identifica dos impulsos que la moldean, por un
lado las del empeño por conquistar el Estado (la transformación desde arriba), y
por otro, el impulso por reorganizar la sociedad desde abajo. La transformación por arriba es la pugna
por el poder del Estado -ese impulso por conquistar el aparato de Estado- y
emplear la ingeniería social para transformarlo. La búsqueda de autonomía en
los márgenes del Estado, debe trabajarse
a la luz de una "democracia radical", no liberal. Profundizar la democracia
significaría decidir sobre la reproducción social en todas sus dimensiones:
económica, cultural, política, etc.
Por otro lado, como el autor señaló, la palabra
"autonomía" tiene una larga tradición en los movimientos populares en
América Latina. Los de abajo personificados en los pueblos indígenas (aunque no
exclusivamente) siempre han demandado el respeto y reconocimiento para su ser
colectivo, esta exigencia es al mismo tiempo una práctica de todos los días, misma
que les permite sobrevivir; su superviviencia demuestra que es posible
gobernarse en sus propios ámbitos, con sus propios sistemas fundados en la
vitalidad de las costumbres. Para los
pueblos indígenas en su lucha por la autonomía la tierra es un elemento importante de su
vida, pero guarda poca relación con las instituciones que se ocupan de regularla
como mercancía artificial en las sociedades industriales modernas, como bien
clarifica Polanyi.
La autonomía de facto que ejercen los
pueblos es su derecho conquistado, la autonomía de jure (autonomía de derecho)
es tan sólo el reconocimiento de terceros para una práctica social que perdura
en el tiempo. Surge un cuestionamiento de difícil respuesta ¿las autonomías
legales o negociadas con el Estado son realmente una conquista de los pueblos, o
a la inversa? Y es que no se puede
pensar al Estado como un ente neutral, ni pensar en una relación equitativa, lo
que hay es una imposición de la racionalidad del Estado, una conquista a través
del otorgamiento de supuestas autonomías burocráticas, para citar tras José Nuñer del Prado en el Prólogo: autonomías como "artefactos institucionales encapsulados y presos dentro de las paredes de Estados nacionales."
Las autonomías de hecho, es decir las
defendidas en contra del Estado, sufren
aislamiento y acoso continuo de parte del Estado-capital. Por su parte las
autonomías de derecho se reducen a un mecanismo administrativo, que terminan
con la competencia por el espacio, el beneficio del Estado omnipresente, donde
se reproduce la lógica capitalista.
Pavel López, pensando en las especificidades
históricas de Bolivia y México, da cuenta de que las autonomías indígenas son
el resultado de sus demandas y exigencias, el resultado de una acumulación de
luchas, de su conquista. Los pueblos
enmarcan sus luchas bajo diversas demandas, unos lo hacen por la
autodeterminación, la descolonización, la reconstrucción territorial, tal vez
por la defensa de sus recursos o sus modos de vida, en muchas de esas
reivindicaciones la autonomía no aparece como un fin, sino como el medio para
lograr todo lo que se proponen. Al mismo tiempo la autonomía de iure es usada
de una manera más bien estratégica, como un instrumento para la autodeterminación como pueblos/naciones. Muchos de estos movimientos
socioterritoriales o societales formas núcleos contrahegemónicos (Tapia), de
resistencia contrahegemónica, en contra de los procesos de recolonización territorial, política y
económica.
Nuestra reflexión, basada en el enfoque del libro de Pavel López y Luciana García, se encamina hacia las autonomías vistas desde la lucha, la rebeldía y la subalternidad, como proyectos emancipadores, más alá de sus definiciones estadocéntricas. La autonomía se ubica en el contexto del despojo capitalista, el neo-extractivismo, la mercantilización y la violencia sistémica de los Estados latinoamericanos. En este sentido las autonomías serían "semillas de sistemas societales alternativos" frente al Estado y el capital.
No hay comentarios:
Publicar un comentario