miércoles, 6 de mayo de 2015

Globalización, diversidad y colonialismo



Héctor Díaz Polanco, Elogio de la diversidad. Globalización, multiculturalismo y etnofagia, México, Siglo XXI.
Pablo González Casanova, Colonialismo interno.

Silvia Rivera Cusicanqui, “Pachakuti: los horizontes históricos del colonialismo interno” en: Violencias (re) encubiertas en Bolivia, La Paz, Piedra Rota, 2010.


Observaciones:



Díaz Polanco indica que el término “globalización” fue inventado desde el Imperio para disimular su política de avance económico en otros países. Sería en realidad la actual fase de acumulación capitalista. En sus inicios la acompañan dos mitos: igualación económica y homogeneidad cultural. Sucede todo lo contrario: desigualdad y auge de las identidades que subrayan la heterogeneidad cultural. La globalización intenta aprovechar la diversidad, muchas veces incluso promoviéndola, a favor de la consolidación del sistema: se politiza la cultura entendida de manera superficial y se despolitiza la economía.



Díaz Polanco analiza la postura del liberalismo frente a la diversidad, llegando a la conclusión que éste sólo tolera la diversidad individual y se muestra receloso ante las identidades colectivas distintas del patrón occidental considerado universal, como enemigas de la libertad individual. No existe una verdadera tolerancia hacia el otro, puesto que se intenta integrarlo y desarmar su otredad potencialmente peligrosa y conflictiva, según la consigna: te tolero si aceptas ser liberal, capitalista y democrático. El liberalismo suele contraponer los derechos individuales y colectivos, el autor considera que deberías ser complementarios, sin jerarquizarlos.
La globalización promueve la diversidad sin diferencia.
En cuanto a las identidades, su surgimiento se debe a que la globalización borra antiguas barreras y anula discursivamente Estados-naciones, antiguos referentes identitarios, ataca la comunidad, provocando reacciones defensivas (atrincheramiento, creación de nuevas fronteras). Donde la comunidad logra sobrevivir el ataque de la globalización se refuerzan identidades sólidas, enraizadas en su historia, cultura política y económica que pueden constituir un desafío para el capital en expansión. Sin embargo, donde la comunidad fue destruida, se crean más bien identificaciones, “identidades líquidas” (Bauman), volátiles, superficiales, que pretenden recuperar el sentimiento de pertenencia pero no lo logran, siendo más bien individualistas. Éstas últimas son las predilectas del sistema.
El proceso etnofágico: desarmar el potencial peligroso, radical de las identidades alternativas al capitalismo globalizado, incorporarlas, volverlas superficiales. Critica del multiculturalismo. Según el autor, la lucha contra el capitalismo globalizado tiene que tomar en cuenta la defensa, recuperación y construcción de la comunidad.
Observamos que en la realidad latinoamericana puede ser el Estado esta comunidad por construir, capaz de luchar contra el capitalismo globalizado, además de las resistencias locales. Al mismo tiempo advertimos el peligro de una excesiva división, atomización identitaria que suele ser promovida y aprovechada por el capital. El neoliberalismo, promoviendo la descentralización estatal, penetraba más fácilmente a la sociedad, al no tener al Estado como negociante. Para las trasnacionales ir a negociar directamente con las comunidades puede ser más rentable. Existe el peligro de apoderarse de recursos naturales controlados por los indígenas a cambio de escuelas, hospitales, becas, etc. ¿Hay que poner límites a las reivindicaciones territoriales y de autogobierno indígenas? ¿Cómo equilibrar el derecho a autogobierno con el interés general? Necesidad de construir un núcleo común (Tapia), donde el Estado será la plataforma de negociación y resolución de conflictos entre lo particular/corporativo y lo general. Hay que ver que los esencialismos identitarios/étnicos pueden ser aprovechados por el capital y/o las oligarquías conservadoras (Santa Cruz y su discurso identitario).
En cuanto al colonialismo interno, González Casanova lo define como una dominación basada en la etnia y una historia de conquista previa. Sin embargo, no podemos perder de vista que junto con el aspecto étnico-cultural va la dominación económica de clase. Olvidarnos del aspecto clasista y económico del colonialismo interno y apostar sólo por su parte cultural sería un error. El autor indica que actualmente estamos viviendo una nueva colonización por las empresas transnacionales que sustituyen al estado como actor y ejecutivo del colonialismo. Nosotros observamos que en América Latina siempre ha sido lo nacional-popular que garantizaba la redistribución de ingreso y la integración de las clases subalternas, a pesar de todos sus pecados y las objeciones justas que le podamos hacer. ¿Por ahora no hay otro camino para la descolonización? ¿Estamos condenados al nacionalismo populista?
En cuanto al texto de Silvia Rivera, la autora se muestra muy crítica ante los logros de la Revolución Nacional del 1952 en Bolivia y no la reconoce como un intento importante de la descolonización. Apuntamos que la reforma agraria podría considerarse un hecho descolonizador, puesto que rompió con el orden colonial de la gran propiedad y la semi-esclavitud del indígena. Hay que recordar, sin embargo, que desde el punto de vista katarista-indianista que entiende el término de “colonialismo interno” de manera diferente que podría entenderlo la sociedad mestiza. En este caso se trata de todo tipo de dominación cultural-ideológica occidental. En este sentido, la reforma agraria seguiría siendo una imposición colonizadora, no de la Colonia, sino del pensamiento liberal ajeno a las culturas indígenas andinas. Advertimos también que la misma autora recrea varias categorías coloniales, optando por divisiones esencialistas entre indio, mestizo, blanco (herencia colonial). De esta manera el colonialismo interno se reflejaría también en las tendencias de ciertos sectores indígenas a resucitar los pactos coloniales (República de Indios), separarse, despreciar el mestizaje, etc.
Participantes del Seminario

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