jueves, 21 de mayo de 2015

Pensamiento crítico frente al posneoliberalismo


Dávalos, Pablo, La democracia disciplinaria. El proyecto posneoliberal para América Latina, Quito, CODEU, 2010.


Dávalos define el posneoliberalismo como: relación entre los procesos de acumulación por desposesión que implica despojo territorial, uso estratégico de la violencia desde el Estado y la consiguiente criminalización social, con la reconstrucción del Estado liberal y de la economía de mercado bajo las coordenadas de cambio institucional del neo-institucionalismo económico y la “seguridad jurídica”.

El autor considera que el posneoliberalismo es, en realidad, la continuación del neoliberalismo y no su superación. Aunque en el neoliberalismo la política servía a la economía y en el posneoliberalismo la economía sirve a la política (el gasto social que mantiene el apoyo electoral). Habla de la puesta en valor de los territorios por la vía del extractivismo minero, de las industrias de servicios ambientales, transgénicos, agrocombustibles, ejes multimodales del transporte, etc. Esta puesta en valor de los territorios implica violencia y criminalización social.

El posneoliberalismo ecuatoriano en su discurso, según Dávalos, es una mescolanza de lo liberal de la revolución ciudadana con el socialismo del siglo XXI y el Buen vivir, excluyentes pero útiles discursivamente para movilizar el electorado. El correismo en realidad no es izquierda es una derecha vinculada con el extractivismo disfrazada de izquierda (manipulación y propaganda). El autor destaca su carácter autoritario, personalista y centralista de los gobiernos.

Reflexiones:

Apreciamos las críticas sobre la democracia restringida y el extractivismo en los gobiernos posneoliberales. Observamos que de hecho, estos gobiernos tienen un programa de modernización capitalista y no mantienen ninguna relación con los movimientos sociales que no sea clientelista. Se mantiene la vieja democracia liberal con el predominio del partido caudillista, donde el poder está concentrado en la persona del líder. Se da el fortalecimiento del Estado y su mayor presencia en los procesos económicos y sociales, hay una nueva institucionalización (reacción a un Estado débil), tenemos el gran poder de los tecnócratas supuestamente sin ideología cuyo objetivo es la gobernabilidad y estabilidad estatal (concepto del Banco Mundial). No sólo no se supera, sino que incluso se profundiza el modelo extractivista de economía.

Criticamos, sin embargo, algunos de los planteamientos del autor que pueden caracterizar en general algunas corrientes de la crítica:
a)  El posneoliberalismo no es una simple continuación del neoliberalismo, aunque puede presentar algunos rasgos que lo indican. Éstos se deben más bien al capitalismo como tal y no al neoliberalismo. Los planteamientos de este tipo son simplistas e impiden un análisis profundo de los nuevos gobiernos.
b)  El autor subestima las clases populares, sugiriendo que apoyan al nuevo régimen porque fueron manipulados o comprados. Pensamos que este tipo de miradas, además de discriminatorias y elitistas, imposibilitan ver los mecanismos reales que guían el apoyo a los gobiernos posneoliberales.
c)   Rechazamos el concepto de “traición” que más que aclarar las cosas las tergiversa e impide ver la estructura misma del sistema que aprisiona los procesos de cambio.

Reflexionamos que el problema del pensamiento crítico es la falta de un esfuerzo teórico para la aplicación de las experiencias comunitarias a nivel estatal y de estructura. Se sabe lo que no se quiere, pero escasean propuestas concretas afirmativas. La pregunta es si se pueden cambiar realmente las cosas a través de la democracia liberal. Mencionamos la violencia legítima desde la sociedad para apoyar el proceso refundacional. La correlación de fuerzas se puede transformar y no debería paralizar las ambiciones de cambio. 

Miembros del Seminario 

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