martes, 19 de mayo de 2015

Neoliberalismo y movimientos indígenas

Neoliberalismo

Es necesario distinguir entre las políticas neoliberales y el proyecto neoliberal, este último como una propuesta ideológica compleja que va mucho más allá de la economía y pretende ordenar toda la vida social.

Las democracias neoliberales en América Latina han sido democracias restringidas, electorales, pactadas y elitistas. En los países donde sustituyen regímenes dictatoriales, son resultado de una transición pactada con el ejército, donde los responsables de las dictaduras no sólo no sufren consecuencias, sino que además ocupan posiciones privilegiadas en el nuevo escenario político.
El neoliberalismo no tuvo el mismo impacto en todas las regiones de América Latina. Hay países donde se convirtió en el proyecto hegemónico: Bolivia, Perú, Chile, y otros donde fue tempranamente frenado (Venezuela) o encontró sus límites (Ecuador). En contra de un mito popularizado de que las protestas anti-neoliberales en América Latina surgen todas en reacción al impacto sufrido de las políticas concretas, podemos observar que frecuentemente se trata de las protestas en contra de la implementación misma del proyecto y no tanto sus consecuencias. Al mismo tiempo se practican pactos con los posibles inconformes en el marco de las políticas pluri-multi. Los países donde el neoliberalismo logró mantenerse hasta nuestros días son los de una tradición autoritaria y democracia profundamente restringida (Perú, Colombia, Chile).
Hay que ser conscientes de que el neoliberalismo no aparece por un capricho de algunas fuerzas malignas, sino que es consecuencia del fracaso del modelo keynesiano y de sus límites/errores. Además, el proyecto neoliberal gana la hegemonía no sólo por la imposición, sino sobre todo porque logra permear el mundo de las creencias y convertirse en una ideología única. Por tanto, es necesario reflexionar sobre las causas de su surgimiento, emprender el análisis crítico del modelo keynesiano y de la misma izquierda, a fin de prevenir las futuras crisis de los gobiernos nacional-populistas/"posneoliberales". 

Movimientos indígenas y el neoliberalismo

Los movimientos indígenas no son visceralmente anti-neoliberales e incluso tienen una historia de acercamiento al proyecto neoliberal en su dimensión política y cultural. El estallido anti-neoliberal empieza sobre todo entrando el siglo XXI, mientras las movilizaciones de los años 80 y 90 carecen del carácter abiertamente anti-neoliberal (excepción: zapatismo).
Los movimientos indígenas no surgen como reacción al neoliberalismo puesto que son muy anteriores. Nacen en los años 60-70 y son la respuesta al Estado-nación homogéneo y a su proyecto integrador. Surgen desde la crítica de la izquierda tradicional en contra de los límites del reduccionismo clasista, la incorporación subordinada, la pobreza permanente, el estatalismo y el centralismo asfixiantes. La llegada de la democracia y luego del neoliberalismo con su propuesta de descentralización y de participación ciudadana logra ganar apoyo de movimientos indígenas que en su tiempo ven en lo “pluri-multi” (multiculturalismo) la posibilidad de reformar el Estado-nación. Surgen alianzas con los gobiernos neoliberales, aparecen partidos indios, su participación electoral, etc. En Bolivia el neoliberalismo introduce las TCO’s Territorios Comunitarios de Origen que en cierta medida satisfacen las demandas territoriales desde el Oriente y la Amazonía. En general la corriente multiculturalista deja su huella en las reformas constitucionales de los años 90 en la mayoría de los países latinoamericanos.
Los avances indígenas con el neoliberalismo: descentralización, Ley de Participación Popular y la Reforma agraria con el reconocimiento de los Territorios Comunitarios de Origen (Bolivia), educación bilingüe, reformas constitucionales, derechos colectivos, Convenio 169, participación política, gestión municipal. Las organizaciones y los partidos indios participaron en los gobiernos, entraron al parlamento, estaban en los gobiernos locales e instituciones estatales, influían en las reformas constitucionales, etc. Se dio la legitimación del neoliberalismo a través de la políticas pluri-multi.
El levantamiento zapatista no es el primer levantamiento indígena de América Latina, aunque sí es el primero de carácter abiertamente ani-neoliberal. Eso se debe al impacto del NAFTA que se preveía para el agro. No fue el caso de los Andes.
Los proyectos indígenas no se limitan a la oposición al neoliberalismo y no pueden ser analizados de manera reduccionista y sólo en este contexto. Los puntos clave de todos los programas indígenas son: tierra y territorio, recursos, autodeterminación, refundación del Estado, interculturalidad, alternativas al liberalismo y al extractivismo. En muchos casos se trata de proponer otro proyecto civilizatorio alternativo a la modernidad capitalista.

La lucha indígena antineoliberal

Pronto llegó el descontento por la vía multiculturalista y por la institucionalización de lo indígena unido con su descomunalización y junto con los primeros efectos de las medidas neoliberales (privatizaciones incluidos los recursos naturales, lucha anti-drogas, corrupción política, crisis económicas, dolarización, etc.) fue lo que les empujó a los movimientos indígenas a las posiciones antineoliberales. Sin embargo, no siempre la lucha antineoliberal ha significado una reivindicación anticapitalista, lo que puede explicar el alcance reducido de los cambios experimentados bajo los gobiernos “progresistas” que por ser capitalistas muchas veces reciben el reproche de seguir siendo neoliberales (confusión desde la crítica).
Las protestas contra el neoliberalismo empiezan con el Caracazo en Venezuela (1989), sin embargo, éstas no tienen carácter indígena. Tenemos también algunas protestas populares en América Central y el Caribe. Después surge el levantamiento zapatista en 1994 y las protestas de 1995 en Ecuador con algunos rasgos antineoliberales. En algunos casos la lucha se concentra en lo económico, en otros se plantea también la refundación política y en otros más hasta civilizatoria.
Existen diferentes posturas de los movimientos y organizaciones indígenas encuanto al poder y al Estado: CONAIE, cocaleros, zapatistas, opr lo cual no hay que caer en generalizaciones.
Reiteramos que la lucha indígena no inicia con el zapatismo, ni es originalmente antineoliberal, ni son los indígenas los que inician la lucha antineoliberal aunque actualmente sean la “vanguardia” de la lucha, ni su reivindicación se limita al antineoliberalismo.
Hablamos del impacto neoliberal en el campo mexicano (TLC) que justificaría la lucha temprana antineoliberal de los indígenas mexicanos: liberación de precios, apoyo a los grandes, crédito inalcanzable para pobres, problema de comercialización de productos, competencia desigual. Mientras que en América andina sería el impacto de la privatización de recursos naturales, la invasión de los territorios poe el capital transnacional y las crisis económicas las que desatan la protesta.
Miembros del Seminario





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