Immanuel Wallerstein, Análisis de sistemas-mundo, una introducción, México, Siglo XXI, 2006. / Conocer el mundo, saber el mundo. El fin de lo aprendido: una ciencia para el siglo XXI, México, Siglo XXI, 2001.
Agustín Cueva, “El análisis posmarxista del estado latinoamericano” en: Entre la ira y la esperanza y otros ensayos de crítica latinoamericana. Fundamentos conceptuales, Alejandro Moreano, Bogotá, Siglo del Hombre, CLACSO, 2008.
Observaciones:
La realidad latinoamericana
necesita un análisis complejo y global que, mirando hacia sociedades
particulares, no pierde de vista el contexto global y el sistema histórico que
define las relaciones y procesos actuales. Tanto Wallerstein como Cueva nos
enseñan esta mirada a fondo que rechaza las interpretaciones superficiales como
el culturalismo (que encubre el racismo o determinismo biológico bajo el
determinismo cultural) o neoliberalismo (que sustituye la disputa económica por
el discurso de ciudadanía, derechos políticos individuales, orden social y
participación democrática). Los dos autores ven la necesidad de recuperar y
renovar el análisis marxista y la mirada económica crítica frente al
capitalismo globalizado. Wallerstein indica que el análisis de sistemas-mundo requiere
una unidisciplina por encima de las disciplinas tradicionales y sus barreras.
El sistema-mundo que analizamos
es el sistema-mundo moderno con una economía capitalista, donde el capitalismo
es el factor unificador de la diversidad política y cultural y que necesita un
sistema-mundo para su expansión.
Mitos del discurso neoliberal
según Wallerstein: mercado libre (en realidad preferencia por monopolio,
subsidios y ayuda estatal) y Estado mínimo (en realidad lo mínimo se refiere a
las trabas que podría ponerle al capital, pero máximo en cuanto a fomentar y
garantizar la seguridad y hasta salvar el capital).
El sistema actual contradice el
discurso marxista ortodoxo, puesto que el capitalismo actual no necesita
proletarios como trabajadores, todo lo contrario, desproletiza, desvincula,
flexibiliza, autonomiza, compra lo servicios a lo son asalariados y de esta
manera evita las obligaciones sociales y el crecimiento de una resistencia
organizada. El capitalismo actual prefiere unidades domésticas con diversas
fuentes de ingreso, dónde todos los integrantes trabajan, así puede reducir los
sueldos a sus trabajadores, teniendo las familias fuentes alternativas de
ingreso. El análisis marxista actual tiene que darse cuenta de estas nuevas
circunstancias.
Agustín Cueva advierte contra la
despolitización y la tendencia a replegarse a lo comunal, local, dejando la
“gran política” y la lucha por el control del Estado a los políticos liberales.
Los dos autores nos hacen reflexionar acerca de las estrategias de movimientos
antisistémicos actuales. Nos indican también en la importancia del Estado como
herramienta de mantención del sistema-mundo moderno y al mismo tiempo una
posible plataforma de lucha contra el sistema, aunque como una entidad
multiestatal. De ahí que, los movimientos sociales no deben rechazar la lucha
política por el Estado ni por el partido político, aunque deben transformarlos,
llenarlos de nuevos sentidos, formas, etc. Hay que recuperar el concepto de la
totalidad, de lucha global, resinificar los conceptos como sindicato, partido,
democracia, estado.
Criticamos el neocomunitarismo
romántico y vemos la importancia de profundizar este tema.
Dijimos también que el estado
neoliberal no corta todo el gasto social, a veces incluso puede aumentarlo en
programas asistenciales (compra de votos y apoyo político), por lo cual no se
puede definir el Estado progresista ni socialista por la mera existencia del
gasto social (Correa, Morales). La diferencia reside en el carácter del gasto,
mientras el Estado social garantiza derechos sociales, el Estado neoliberal
reparte limosnas dependientes de su “buena voluntad”, al mismo tiempo
amenazando los derechos. Los derechohabientes se convierten en limosneros y los
derechos en “privilegios” repartidos por el gobierno.
Ideas clave: mirada global, el
Estado sigue siendo importante tanto para el capital, como para los movimientos
antisistémicos, La lucha del movimiento indígena no puede despolitizarse,
encerrarse en lo local, dejar la pelea por el Estado a los políticos
tradicionales. El neocomunitarismo, culturalismo, movimientismo (movimiento es
bueno, partido es malo) sólo le sirven al capitalismo que los instrumentaliza
para sus propios objetivos.
Participantes del Seminario
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