miércoles, 6 de mayo de 2015

Sistema mundo como método de análisis



Immanuel Wallerstein, Análisis de sistemas-mundo, una introducción, México, Siglo XXI, 2006. / Conocer el mundo, saber el mundo. El fin de lo aprendido: una ciencia para el siglo XXI, México, Siglo XXI, 2001.



Agustín Cueva, “El análisis posmarxista del estado latinoamericano” en: Entre la ira y la esperanza y otros ensayos de crítica latinoamericana. Fundamentos conceptuales, Alejandro Moreano, Bogotá, Siglo del Hombre, CLACSO, 2008.

 

Observaciones:
La realidad latinoamericana necesita un análisis complejo y global que, mirando hacia sociedades particulares, no pierde de vista el contexto global y el sistema histórico que define las relaciones y procesos actuales. Tanto Wallerstein como Cueva nos enseñan esta mirada a fondo que rechaza las interpretaciones superficiales como el culturalismo (que encubre el racismo o determinismo biológico bajo el determinismo cultural) o neoliberalismo (que sustituye la disputa económica por el discurso de ciudadanía, derechos políticos individuales, orden social y participación democrática). Los dos autores ven la necesidad de recuperar y renovar el análisis marxista y la mirada económica crítica frente al capitalismo globalizado. Wallerstein indica que el análisis de sistemas-mundo requiere una unidisciplina por encima de las disciplinas tradicionales y sus barreras.
El sistema-mundo que analizamos es el sistema-mundo moderno con una economía capitalista, donde el capitalismo es el factor unificador de la diversidad política y cultural y que necesita un sistema-mundo para su expansión.
Mitos del discurso neoliberal según Wallerstein: mercado libre (en realidad preferencia por monopolio, subsidios y ayuda estatal) y Estado mínimo (en realidad lo mínimo se refiere a las trabas que podría ponerle al capital, pero máximo en cuanto a fomentar y garantizar la seguridad y hasta salvar el capital).
El sistema actual contradice el discurso marxista ortodoxo, puesto que el capitalismo actual no necesita proletarios como trabajadores, todo lo contrario, desproletiza, desvincula, flexibiliza, autonomiza, compra lo servicios a lo son asalariados y de esta manera evita las obligaciones sociales y el crecimiento de una resistencia organizada. El capitalismo actual prefiere unidades domésticas con diversas fuentes de ingreso, dónde todos los integrantes trabajan, así puede reducir los sueldos a sus trabajadores, teniendo las familias fuentes alternativas de ingreso. El análisis marxista actual tiene que darse cuenta de estas nuevas circunstancias.
Agustín Cueva advierte contra la despolitización y la tendencia a replegarse a lo comunal, local, dejando la “gran política” y la lucha por el control del Estado a los políticos liberales. Los dos autores nos hacen reflexionar acerca de las estrategias de movimientos antisistémicos actuales. Nos indican también en la importancia del Estado como herramienta de mantención del sistema-mundo moderno y al mismo tiempo una posible plataforma de lucha contra el sistema, aunque como una entidad multiestatal. De ahí que, los movimientos sociales no deben rechazar la lucha política por el Estado ni por el partido político, aunque deben transformarlos, llenarlos de nuevos sentidos, formas, etc. Hay que recuperar el concepto de la totalidad, de lucha global, resinificar los conceptos como sindicato, partido, democracia, estado.
Criticamos el neocomunitarismo romántico y vemos la importancia de profundizar este tema.
Dijimos también que el estado neoliberal no corta todo el gasto social, a veces incluso puede aumentarlo en programas asistenciales (compra de votos y apoyo político), por lo cual no se puede definir el Estado progresista ni socialista por la mera existencia del gasto social (Correa, Morales). La diferencia reside en el carácter del gasto, mientras el Estado social garantiza derechos sociales, el Estado neoliberal reparte limosnas dependientes de su “buena voluntad”, al mismo tiempo amenazando los derechos. Los derechohabientes se convierten en limosneros y los derechos en “privilegios” repartidos por el gobierno.
Ideas clave: mirada global, el Estado sigue siendo importante tanto para el capital, como para los movimientos antisistémicos, La lucha del movimiento indígena no puede despolitizarse, encerrarse en lo local, dejar la pelea por el Estado a los políticos tradicionales. El neocomunitarismo, culturalismo, movimientismo (movimiento es bueno, partido es malo) sólo le sirven al capitalismo que los instrumentaliza para sus propios objetivos.
Participantes del Seminario

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